martes, 10 de diciembre de 2013

Gestión del silencio: Palabras, Música y Aprendizaje

SILENCIO
Hoy Enfermera 2.0 recibe un Regalo de Navidad. Manuel Bayona, director gerente de Hospitales Universitarios Granada comparte en la mirada enfermera "La Gestión del silencio". Una firma invitada que llega cargada de música, silencios y palabras.
Gracias por el regalo :)

Es frecuente que se relacione la gestión con la comunicación. 
De hecho, ésta es considerada por los expertos como una herramienta útil y necesaria para la gestión y una habilidad imprescindible que han de desarrollar los directivos. Sin embargo, como en la vida misma, no sólo de palabras vive el hombre, y aunque dice el sabio que la naturaleza nos ha dado dos orejas y una boca para poder escuchar el doble de lo que hablamos, parece que los de arriba hablan, mientras los de abajo escuchan, y entre tanto ruido nos perdemos lo más interesante: los silencios.

El silencio y las palabras

El silencio y las palabras son como el blanco sobre negro. A veces domina el blanco, y a veces el negro. Todo depende de donde fijes la mirada, si al fondo o a la forma. Uno puede condicionar al otro, pero quien manda es la mirada del que mira.

El silencio, como la naturaleza, invita a la reflexión, a la pausa y a la carga emocional. Las palabras son la acción, el impulso y la descarga emocional. El silencio te permite volver atrás, mientras que las palabras, como el dardo, no tienen vuelta. Ya dice el proverbio árabe que "Eres esclavo de tus palabras y dueño de tus silencios."

El Silencio y la música

Quiero compartir una historia relacionada con la vanguardia y el silencio, de la que he re_aprendido la importancia de la escucha.

Coincidiendo con mi incorporación a la dirección de los Hospitales de Granada, una tarde fría de invierno visite el Centro José Guerrero, en la calle Oficios, junto al Palacio de la Madraza. Innovación y vanguardia se daban cita en el entorno clásico granadino, con la exposición "Música y acción. Una exposición/concierto de 40 piezas para instrumentos varios".



Como afirma George Brecht, "la música no es sólo lo que se escucha, sino todo lo que acontece", y en esta exposición el público escuchaba, podía participar y  ejecutar piezas. Una exposición diferente, con vida propia, rompiendo con la forma tradicional de presentar la música, y haciendo variar cada interpretación según que el paseante decidiera o no intervenir en la ejecución de una pieza.

El músico John Cage (Los Ángeles, 1912 – Nueva York, 1992), fue un innovador, y era la figura central en esta exposición. El músico se lamentaba en una entrevista de que "cuando cree que ha encontrado algo nuevo ya hay alguien que ha pensado antes lo mismo". En su afán por innovar con la música introdujo nuevos elementos como el azar, la indeterminación y la acción.

En 1952 presento su obra en un espectáculo sin título celebrado en el Black Mountain College. Ante un público dispuesto a todo, Cage buscaba un medio para acercar la creación a la vida. Coloco a los espectadores de forma que se vieran entre sí, y cuando le preguntaron si abandonaba la música por el teatro explico: "mi música ya era teatro. Y teatro sólo es otra palabra para designar la vida".

El 29 de agosto de ese mismo año, en el Maverick Concert Hall de Woostoock (Nueva York), se estrenó su obra 4'33"  

Cuatro minutos treinta y tres segundos es el tiempo que dura la pieza. El intérprete tenía ante si una partitura en blanco y el asombro del público fue que no sonó ninguna nota, rompiéndose el silencio con los aplausos. Con esta pieza John Cage consiguió su propósito más anhelado: que los ruidos entraran en su música a través del silencio.

En la búsqueda del silencio absoluto, John Cage visitó a finales de los años 50 una cámara anecóica en la Universidad de Harvard. Se trata de un espacio totalmente aislado del exterior, donde sin embargo percibió dos sonidos, uno agudo y otro grave. Cuando preguntó al técnico a que se debían este le respondió: “el alto corresponde a su sistema nervioso en funcionamiento, y el bajo a su circulación sanguínea”. La conclusión del músico fue: "habrá sonidos hasta que muera”. “No existe el espacio vacío o el tiempo vacío”. Por más que intentemos el absoluto silencio, no lo conseguimos".

Cámara anecoica que visitó JCage por M Bayona


Esta historia me gusta extrapolarla a las organizaciones. "No existe el silencio en las organizaciones". Por más que se intenten silenciar, nunca será posible mientras existan “personas que sienten y piensan". El interior de los despachos no aísla del ruido existente, y por más innovaciones o cambios que estimemos necesario realizar, servirán de poco si no gestionamos los silencios como realidad y mecanismo para acercarnos a los sentimientos y emociones de nuestra gente y a las razones que les mueven a actuar de una manera o de otra".


...y el silencio y el aprendizaje...para otro post ;)

Día 11/01/2014:Añado un recorte de prensa publicado en Twitter por @manbayona Una mágnifica carta al director que comparto.

"El valor del silencio para una escucha considerada y activa...Hay silencios que dicen más que 1000 palabras, silencios que gritan, que consienten, que censuran, que claman, que duelen..."



Nota de enfermera 2.0: Buscando una foto para identificar a la persona, me he encontrado una gran sorpresa. John Cage tiene una sonrisa increible y me ha recordado a Mike Boxhall que conocí en el Hospital Virgen de las Nieves y que os presenté en este post Escuchando 聽 desde la sabiduría oriental

La SONRISA de John Cage :)

2 comentarios:

  1. Gracias Rosa por permitirme expresar en tu blog algunas reflexiones sobre el apasionante mundo de la gestión sanitaria, y donde aprender de todo lo que nos rodea es una gran oportunidad. Feliz Navidad a todos!

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  2. Siempre gracias a ti por compartir tus miradas en este rinconcito del cuidado humanista.
    rosa

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